sábado, 12 de marzo de 2011

Nosotros

Sin establecer límites, nos unimos
para amarnos..., pero no nos comprendimos;
al día de hoy, todavía me acongojo, lloro
al imaginar nuestros sueños sesgados,
por la certeza de sabernos perdidos.
Tanto daño nos hicimos..., amor,
tan castigador, como irreparable;
¿cabe preguntarse quién fue el culpable,
si partió de ti, o quizá de mí, el error,
si el equívoco fue de ambos..., o de nadie,
si, tal vez, está implícito en la vida,
en su sinrazón que golpea y humilla
hasta enseñar la lección aún no aprendida...?
Se tiende a pensar que el fallo es del "otro";
no importa, no obstante, de quién procediere,
pues fuere quien fuere, es harto penoso,
una espina clavada en el corazón,
un duelo que no permite reposo.

© María José Rubiera