martes, 8 de marzo de 2011

Fragancia

En el albor de la noche,
con la luna por testigo,
al amparo de los luceros,
recorriste mis veredas
y las sembraste de besos.

Rosas rojas florecieron
con el rutilar del alba:
arrebol hecho fragancia,
cautivadora sustancia
que el clarecer aromaba.

Cada pétalo exhalaba
miríadas de sensaciones:
mimos, caricias..., pasiones;
éxtasis, sensualidad
de la diosa enamorada.

© María José Rubiera