jueves, 2 de marzo de 2017

Siempre la misma... Siempre distinta

Siervo del movimiento,
el Mundo gira... y gira
impávido, impertérrito,
y reiterados los ciclos
la muerte indulta a la vida.
Exenta de correctivos
la vida postula por la vida
y en el libro figurativo
donde se narra la vida
–siempre nuevo y siempre el mismo–
la primavera se declara: "invicta."
Efluvios primaverales
exhala la viajera brisa,
los descamisados árboles
tejen verdosas camisas.
Los orbes siguen girando,
y mientras los orbes giran
la tarde va declinando:
el cielo es ascua rojiza,
rojiza... como la sangre
que por mis venas transita.
 










 
Y prendida la mirada
en el halo llameante,
la visión distorsionada
por el ocaso flameante
le pregunto al Universo
si arriba, en las alturas,
hay mundos por descubrir,
afectos que alimentar,
otras vidas que vivir...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ajena a las desdichas,
indiferente la Tierra
–siempre la misma y siempre distinta–,
rigorista, gira... y gira.
 
© María José Rubiera