martes, 14 de marzo de 2017

Hipnagógica

Se proclamarán las doce
en el ágora del cosmos
y como todas las noches
irrumpirás en mi onírico universo.
Se nublarán las linternas
y guardián de mis sueños,
paladín de mi esencia
te expresarás... sin palabras.
Verboso el silencio por ti hablará
de psyché –noctívaga mariposa–
y sus nocturnas andanzas,
del riesgo que entraña intimar
con los entes de la noche,
del peligro que supone
frecuentar la oscuridad.
A punto de rayar el orto,
tu alter ego dirá:
"Nos vemos mañana... de nuevo.
¿Ves aquella constelación
con apariencia de W...?
                                                 –Casiopea... según los astrónomos–
                                                       Pues bien: coincidiremos allí."
No veré constelación alguna
–mi psiquis sólo te verá a ti–
y negaré con los ojos del alma.
A maitines convocarán las campanas,
malvavisco blanquecino
la aurora... se personará
en el alféizar de la ventana,
y desbaratado el sueño
–castillo de naipes... expuesto
al roce del aliento–
aventaré la arena cósmica
incrustada en mis ojeras,
y desprendidas las legañas
regresaré a la vigilia...
a mi orilla desvelada.

© María José Rubiera