miércoles, 19 de octubre de 2016

Filatería...

Él, que se pensaba a salvo
en la templada penumbra,
 a solas con el horario:
saetilla puntiaguda
que le indicaba un ocaso
libre de intriga y argucia,
exento de sobresalto,
a prueba de acción inmunda,
inmune a doloso encanto...
Ahora apareces tú, duda,
recubierta de amaranto
y emisaria de la astucia
alteras su mundo calmo;
porteadora de lo obsceno,
labriega... tu aguda sombra
cultivará en su cerebro
filatería barroca,
haciendo de su vida averno.
Insomnes serán sus noches,
árido su pensamiento,
villanas sus confusiones,
salmuera su álgido aliento...
En sus horas desacordes,
graznidos de cuervo añejo.
 
© María José Rubiera