viernes, 14 de octubre de 2016

El pájaro azul

Pegajosa, bochornosa
se detallaba la tarde
en los anales del verano,
una tarde tan tórrida,
húmeda y asfixiante
que incluso el viento solano
optaba por ampararse
en lo sombrío del parque,
una tarde que invitaba a sestear
bajo la fronda de un árbol;
de hecho, salvo las sisellas
encaramadas al palomar,
el insolente petirrojo
que cual chalana fondeada
en un remansado río
sobre las hojas se mecía,
el despistado pavo real
que deseoso de gusanos
frecuentaba la pradería...
hasta el silencio sesteaba.
Y allí, en la pajarera cautivo,
sin divisar otro cielo
que no fuera el atisbado
a través del enrejado,
atrapado... cual fabuloso pájaro
en los renglones de un cuento,
el estornino azul-metálico:
azul... cual poema de Darío,
azul... como los mares del sur
y el sudanés firmamento
que nunca llegaría a ver.
Se me acercó y me acerqué,
su ser se fusionó a mi ser
y mi ser pudo entender
lo intrínseco de su ser,
me miró y lo miré:
en sus iris amarillos,
colmados de sino incierto,
un derrotista... "¿Por qué...?"
 
© María José Rubiera