domingo, 17 de julio de 2016

Tiempo de moras


Tal como éramos,
tal como fuimos:
denostadores de abolengos,
libertarias zarzamoras
desafiando los espinos;
creadores de universos,
que lejos de ser oscuros
de luces estaban plenos.
En cada inédito universo,
vías abiertas al conocimiento
del espíritu y de la materia,
sin sombra imperfecta alguna
que desmereciera lo primordial.
En cada vía velados códices,
en cada códice la idea pura,
la realidad sin desvirtuar
por los hipnóticos sentidos:
cadavéricos reflejos
de la esplendente verdad.
En cada realidad, un bardo:
un medieval Perceval
y sus trovas sibilinas,
en cada hierática trova
gules, marfiles, rosa mística
y exordio a tener en cuenta:
¿Quién podría comprender
la complejidad del rapsoda...?
¿Quién las cuitas de su alma,
el gozo de su corazón,
si se siente amado y ama
o pena por desamor...?
Tal como éramos,
tal como fuimos,
tal como somos:
galeotes del desatino...
 
 
© María José Rubiera