sábado, 21 de mayo de 2016

Albedríos

Cuando en el envés del espejo
se autografíe lo eterno,
a la estancia silenciada
tornarán los albedríos.
Tantos fueron los que huyeron
y en aislados caseríos
latentes sobrevivieron...
Tantos fueron acallados,
por atreverse a gritar:
"¡Cobardes!"
No sé cuántos habrán sobrevivido,
yo no sé cuáles murieron;
sólo sé que por todos he sufrido,
porque a todos los conjeturé muertos.
Muertos...
como los sueños truncados,
amortajados de invierno.
Muertos...
como los labios que jamás besaron
y besos no conocieron.
Muertos...
como los yermos nonatos
que nunca nacidos fueron...
Asomada la madrugada,
tornarán los albedríos
y orbes luminosos ellos
colorearán la albada,
de luces vestirán los sayos negros.
 
© María José Rubiera