lunes, 25 de abril de 2016

Hubo un tiempo... (II)

Hubo un tiempo... en el cual la luna lloraba
y de terciopelo negro
su blanca tez ataviaba
y contrita, precisando de consuelo
por el cielo deambulaba,
y las nubes fueron su pañuelo
y las nubes la consolaban
y las nubes hicieron de cántaro
a rebosar de lágrimas
y las nubes –improvisado cedazo–
por ríos, lagos y océanos
desparramaban el llanto...
Tú seguías embadurnando de añil
las hojas del calendario,
y entregados ambos al frenesí
de reconocernos y amarnos,
yo en ti y tú en mí,
piel con piel, labios con labios
transcurríamos abril,
y de las manos se nos escurría el tiempo
y el tiempo se nos adelantaba
y devastador el  tiempo
nos decoloraba mayo
y junio... y el azur del calendario
se te emborronó de gris...
 
Hubo una dorada época...
en la cual sólo existíamos
tú, yo y la primavera.
 
© María José Rubiera