martes, 8 de diciembre de 2015

Véspero

En los pensiles de Hesperia,
la áurea y vanidosa rosa
de halago y mimo sedienta
el flexible tallo inclina
y narcisista, ególatra,
en el chorro de la fuente,
en la gota cristalina
del vespertino relente
su sin par belleza admira.
La franja multicolor
en el sayal de Occidente
se anuncia como el amor,
saetas insidiosas, viperinas,
disparándose anuentes
alcanzan el seno de Véspero,
y cegado de pasión
de la rosa se enamora;
la rosa otrora altiva
a su vera se amodorra
y el terciopelo le brinda:
el holgorio de la feria
un diletante ruiseñor imita.
En los límenes de Iberia,
minuciosa, silente... íntima,
colmada de erubescencia
la lene tarde declina...

© María José Rubiera