miércoles, 19 de agosto de 2015

Vacuidad


Cautiva de las palabras,
de la semántica rehén,
prendido en la solapa
el deseo de saber
he descuidado lo esencial:
vivir, reír... amar.
Hoy, vacua de prefijos y sufijos
la mente,
valorando y apreciando la esencia
de lo corriente,
a tu universo regreso.
Y digo hoy porque mañana...
mañana quizá me sea imposible
sustraerme al influjo supremo
que sobre mí ejercen las palabras,
el leonino conocimiento;
“mañana”: ¡cuán lejano suena!
Hoy es hoy: día de amarnos,
ajenos a cuanto nos rodea:
a la calle soledosa...
al porqué de las cosas.
 
Una mirada curiosa
en el cristal se refleja...
y los brazos del silencio
circundan la noche eterna.
 
© María José Rubiera