miércoles, 22 de julio de 2015

Alma...

A modo de introducción a mi humilde poema:

"Animula vagula, blandula,
hospes comesque corporis..."

–Publio Elio Adriano–


ALMA...
 
Lene es la noche,
áspera la vigilia
que con prolijo celo
obra en mi mente y mi cuerpo...
Dichosa tú, alma mía,
que inmune a la aridez del desvelo,
las trasparentes alas desplegadas,
por el taller del ensueño
a voluntad te desplazas.
Afortunada tú, alma mía:
clemátide trepadora
que trepa por los sarmientos
de la soñada ilusión
y blandiendo el terciopelo
de la etérea camisola
desafía al desamor
que se aferra a los viñedos
culturados con amor.
Quién me concediera ser
a tu imagen y semejanza:
tú tan feliz, y yo tan harta
de bregar entre las landas...
Una promesa has de hacerme:
si el fanal se me apagara
y mi sombra, arredrada,
se espantara para siempre,
no te apenes ni solloces:
canta... canta... canta... canta...

© María José Rubiera