jueves, 4 de junio de 2015

Retazo de un amor


Arrugas el entrecejo,
y demudando el semblante
dices que ya no te quiero.
Tantos años conviviendo contigo,
sabiendo cómo respiras
y aún me siguen divirtiendo
tus triquiñuelas de actor,
pésimo... dicho sea de paso
pues se te nota a la legua
que es una estratagema
para captar mi atención
y como a un niño te mime,
que en la mejilla te estampe
un par de sonoros besos
y una vez más te confirme
que eres mi único amor.
A continuación... ya sabes,
la letanía de nunca acabar:
mentamos el día que nos conocimos
y nostálgica tu voz:
"Éramos tan jóvenes..."
Y yo, dándote la réplica:
"Jóvenes... y tontos de remate."
"Estábamos enamorados,
que no escasos de luces...
y nos comprendíamos.
Estábamos... Estamos enamorados
y nos comprendemos", aseguras.
"¿Nos comprendemos?", me pregunto.
Asiento con la cabeza
–no quiero contrariarte–
y deniego para mis adentros.
No, cariño, no... Seamos realistas:
ni me comprendes ni te comprendo.
Si tú siempre pisas sobre terreno firme
y yo me paso la vida
hollando los estratos del limbo
o navegando en carabela imaginaria,
con la curiosidad a bordo
y unas ganas locas de bucear
en el abisal de las palabras...
¿cómo comprendernos?

© María José Rubiera