miércoles, 10 de junio de 2015

Al extinguirse la tarde...


En este rincón en sombra,
viendo extinguirse la tarde,
con esta unción de catarsis
que el ocaso me provoca
al elegir inmolarse,
con este recogimiento
que me fuerza a exudar poemas,
trémula... azorada yo,
tremantes los sentimientos,
detallo para mí sola
mis equívocos y aciertos,
amén de yerros y penitencias
que sobre mí recayeron;
en una palabra: experiencias.
Es justo lo que pretendo
en este momento... ahora;
mas, bien sé que a no tardar,
acuciada por imperioso deseo,
sentiré necesidad
de anunciárselo al céfiro.
Decidiere lo que decidiere
hacer después con mis versos
–si darlos a conocer
o entregarlos al silencio–,
por lo pronto escribiré
acerca de mis vivencias...
teniendo como censor
al impávido cuaderno.

© María José Rubiera