martes, 31 de marzo de 2015

Burbujas...

Hoy no te regalaré,
como por hábito tengo,
soles ni lunas ni estrellas
ni siquiera el solitario lucero
que allá por la amanecida,
apostado en los umbrales del cielo,
pálido de envidia fisga
el revoltijo hecho enredo
de tu cuerpo negligente
y mi desmayado cuerpo.
Nada habré de regalarte...
a menos que me prometas
–no de mentirijillas
como acostumbras hacer–
portarte como es debido.
De ser así, te diré,
sobre la estera tendidos,
un prolongado "te adoro",
un "sí... quiero" estremecido.
Un beso te daré... ¡qué digo!:
será un océano de besos;
tus labios arisco oleaje
ante mis labios rendido.
Ondas rizando tu arena
serán mis trémulas manos;
mis dedos, burbujas tibias...
templando tu acantilado.

© María José Rubiera