jueves, 30 de octubre de 2014

En Do sostenido

 
“Hay silencio... y Silencio:
minúsculo y mayúsculo.
El de hoy es gigantesco,
plúmbeo, abstruso
y se hace explícito,
palpable,
respirable,
degustable;
se hace agujero negro,
espiral de humo
asfixiando el techo”,
reflexionó en voz alta,
dejando el libro en el regazo,
paseando la mirada por la sala.
 
 “Damos fe de ello”,
aseveraron los enseres,
las ventanas,
las paredes.
 
“Es hostil, negativo”,
apuntó el candelero.
 
“Es... metafísico”, afirmó
encogiéndose de hombros,
retomando la lectura
de El Relato Nunca Escrito,
prestando refleja atención
al rítmico acontecer,
en Do sostenido,
 del canoro silencio...


© María José Rubiera