lunes, 26 de agosto de 2013

Clepsidra

Hoy... gardenias,
mañana... lirios,
pasado mañana...
¿crisantemos?,
¿cardos?
¡Quién sabe!,
quizá el destino decida
jugárselo a los dados.
 
Sea como fuere,
no quiero pensarlo...
ni pensarte;
porque cuando te pienso
caigo en la tentación de amarte
más de lo que debo;
porque siempre que te pienso
sediciosos sentimientos
asaltan mis pensamientos.
 
Así que, para no pensarte,
mejor al insurrecto tiempo
doblego,
y como antes te recuerdo;
en atemporal clepsidra
el pretérito retengo
y con purpurina vertida
por los errantes luceros
sobre estelas de cuarcita
tu imagen prístina
cincelo.

© María José Rubiera