martes, 5 de febrero de 2013

Quiastolita

Tal como indica la runa
del Libro de los Secretos,
en cuanto las lobas aúllen,
protegiendo los lobeznos
del influjo de la luna
y los espectros que bullen,
de mágica quiastolita
y resplandor de luceros
he de hacerte, vida mía,
el signo de los astures,
un hechicero amuleto
que te preserve de agüeros.
 
Lo consagraré con besos,
y lo alojaré en una urna
hasta en extremo volverse
tan imperceptible y etéreo
que, rayando en lo invisible,
será inadvertido por la gente,
siendo tuyo..., sólo tuyo,
el privilegio de verlo.


© María José Rubiera