jueves, 13 de septiembre de 2012

Efeméride

Es a esta hora vespertina, 
próxima a hacerse leyenda 
en la efeméride del día, 
que me dispongo a confiar 
a la pluma y la cuartilla 
retazos de una historia 
que tan sólo a mí concierne 
y en modo alguno fiaría 
de no gravar en mi memoria 
cual laude de camposanto, 
en cuya área granítica 
reza el siguiente epitafio: 
Aquí yace mi alma afligida. 

Se debilita la tarde, 
expresándose indecisa, 
mostrando esa ambigüedad 
ora brillante, ora mate, 
de la otoñal claridad 
que ante la noche agoniza 
y de luz diurna nos priva. 
Absorta en la tarea impuesta 
enciendo una lamparilla, 
y desangrando la pluma 
sigo desgranando letras 
sobre la nívea cuartilla...

© María José Rubiera