lunes, 17 de septiembre de 2012

Deletéreo

Observo el cielo,
acodada en la baranda
de la náutica atalaya:
se avecina la tormenta,
el sol, atemorizado,
busca refugio seguro,
en las nubes halla amparo
y de grisáceos pigmentos
se va tintando el ocaso.
El mar está harto crispado,
deletéreo tema canta,
no tararea, no interpreta
melodías para el alma.
Haciendo trizas el traje
que vestía de mañana
ya no se adorna con dijes
de diamantes y esmeraldas,
ahora luce, circunspecto,
agresivo ópalo negro.
Regurgitando sargazo
esboza una diagonal
y taimado caracolea
hasta invadir la calzada,
y sobre el viandante itera
cristales de lluvia amarga.

© María José Rubiera