lunes, 10 de septiembre de 2012

En mi nube

Cuando me rinda la herrumbre,
cuando el faro se oscurezca
y tu ensenada no alumbre,
no quiero que te entristezcas
ni de llanto atavíes el alma
ni de luto las ojeras.

Tornará otra primavera,
florecerán los narcisos,
las rosas y las azaleas,
surgirán las mariposas
de los capullos sedosos,
en el diseño del nido
se afanará el petirrojo,
la hembra cuco se valdrá
de domicilios ajenos
y el candoroso chochín
protegerá los cuclillos
creyendo son sus polluelos.

Acaecerá otro verano,
volverán las golondrinas,
madurarán las cerezas
y bajo la fronda de un árbol
te sentarás a comerlas.
Fluirá el inhóspito invierno,
y cuando menos lo esperes
gozarás de un amor nuevo
y casi sin darte cuenta
se licuarán los recuerdos
y se desleirán las penas,
y transcurrirás los tiempos
hasta extinguirse tu vela.

En tanto que eso suceda
te estaré aguardando, amor,
en mi nube particular,
con un cortejo de estrellas.


© María José Rubiera