jueves, 20 de septiembre de 2012

Código secreto

Incluso las paredes oyen y hablan:
no saben guardar secretos;
a voz en grito pregonan
lo que se oculta en el alma.
Es por lo mismo, mi amor,
que debes tener mesura
y evitar signar tus versos
con estelas de pasión.

Cuanto tengas que decirme
codifícalo en tus besos.
Una vez se haya cernido la noche
y el vespertino lucero
haya culminado su éxodo
a los confines celestes
y tus labios rocen mis labios,
sabré descodificarlo.

Y si no, me adentraré
en el limbo de los sueños
y preguntaré a los astros
si decodifican textos.
Y si no, leeré en tu oriflama
la enardecida leyenda
que escribes cuando en mí piensas,
y al pronto hallaré la clave
para descifrar tus besos.


© María José Rubiera