domingo, 12 de agosto de 2012

Dioses de barro

Gustaban de urdir patrañas 
con que embaucar a los hombres, 
elaboraban sofismas 
y fomentaban rencores, 
las ilusiones nesgaban 
y a zurcirlas procedían 
con hebras apolilladas, 
de suerte que se rompían 
antes de ser estrenadas. 

Y las leyes transgredían 
y se mofaban de Shamash, 
y ufanos se vanagloriaban 
de cosechar acres lágrimas 
y hacer que fueran impías 
y promiscuas se multiplicaran. 

Y acabaron por pensarse dioses 
y a los dioses enojaron 
por pensar como pensaban. 
Y el cielo abrió las compuertas 
y rienda suelta dio al fuego, 
y el fuego asoló la tierra.


© María José Rubiera