lunes, 23 de julio de 2012

Señor de las mareas

Como la voz del almuédano
que al fiel a oración convoca
elevando al viento su lamento.

Como canto de sirena
que al nauta seduce y aliena
y al piélago su vida le ofrenda.

Como resaca que retrocede y avanza
y voraz engulle la arena
y con chantilly decora la playa.

Como el señor de las mareas
que va y viene y se apropia la perla
y la nacarada bivalva desdeña.

Como el estanque dorado
donde las carpas bucean
y los nenúfares se reflejan.

Así eres tú, mi amado.

© María José Rubiera