domingo, 15 de abril de 2012

Enséñame

Enséñame a ver el mundo
no como acostumbra ser:
bien en sepia, o en blanco y negro,
ora átono, ora al revés,
 sino como sueles verlo
a través del caleidoscopio
con que usualmente lo ves.
 Enséñame a mirar la vida
a través del prisma con que la miras,
 a concebirla tal cual la concibes:
hermosa, en tecnicolor,
plena de dicha y sonrisas.

O si lo prefieres, mi amor,
refléjala en tus pupilas:
imaginaré que son dos ventanas
con vistas al exterior
y que todas las mañanas,
al asomarme a ellas, veré el sol
surgiendo de las montañas
 y elevándose en el cielo,
que cada noche me será dado ver
a la luna y los luceros
sellando su contubernio.


© María José Rubiera