sábado, 7 de abril de 2012

Con salvia y ajedrea

Porque tengo la certeza  
de que nuestros sentimientos 
algún día declinarán, 
se volverán decrépitos 
no porque acusen los años, 
no por el paso del tiempo 
sino debido al cansancio, 
por carencia de alicientes, 
por la falta de entusiasmo 
con que ahora se mantienen enhiestos, 
debemos hallar el modo 
de reinventarlos de nuevo. 

¿Por qué no comenzar ya 
a aplicar al amor un ungüento 
elaborado con menta 
para mantenerlo longevo, 
a rociar los pensamientos 
con esencia de violetas 
para dinamizar los anhelos, 
con perfume de gardenias 
para sublimar el sexo? 
¿A aderezar nuestros besos 
con extractos de salvia y ajedrea 
para que nunca envejezcan, 
para que siempre nos sepan a nuevos?


© María José Rubiera