lunes, 2 de abril de 2012

Como los ojos del alma

Perpetuos son los neveros 
que habitan los recovecos 
de la alpina cordillera. 
Perpetuos como el amor, 
como el idilio de abril 
con los almendros en flor, 
como el ansia que tienes de mí 
y la sed que tengo de ti. 

Perpetuos como los sueños, 
como el gemido del aire 
de los piélagos sureños, 
como la montaraz fuente 
y sus silentes bisbiseos, 
como el fragoso torrente. 
Como los ojos del alma, 
en los cuales se reflejan 
los resplandores del alba, 
las delicadas cabriolas 
de las bellas mariposas 
y el bostezo de la luna 
al pernoctar sobre el agua.

© María José Rubiera