martes, 20 de diciembre de 2011

Para qué negarlo

Mentirías si me dijeras
que por mí no sientes nada,
que por mi amor no suspiras:
el brillo de tu mirada
cuando a hurtadillas me miras
desmentiría tus palabras.

¿Para qué negar que me amas
si al tenerme entre tus brazos
tiemblas como un azogado
y todo tu ser estalla?

¿Para qué negarlo, amado,
si lo desmienten tus besos,
tus caricias, tus halagos.
Si tu corazón galopa
al posar sobre mis labios
tu ardiente y trémula boca...?


© María José Rubiera