miércoles, 14 de diciembre de 2011

La xana del bosque (romance)

En la Fuente de los Deseos
la hermosa xana lavaba
su largo y rubio cabello
con polvo de la galaxia,
y el destello de un lucero  
en su rededor danzaba
y la luna palidecía
al ver tan preciosa dama.

La luz de las luciérnagas
lucía cual noche estrellada.
Sentada sobre un helecho
la bella xana peinaba
la seda de su guedeja
con peineta de oro y plata,
y a servirle de diadema
una liana se prestaba.

La xana estaba feliz
y el viejo bosque lloraba,
sabedor de que la dríade
había sido fascinada
por un apuesto mortal
que a sus dominios llegara
una noche de verano:
Al estar enamorada
perdería sus poderes,
la inmortalidad del alma.

© María José Rubiera