martes, 27 de diciembre de 2011

Soñabas...

Me desperté
momentos antes de anunciarse el alba
y era tal la proximidad de nuestros cuerpos
que ni la más ínfima brizna hubiera
conseguido abrirse paso entre ellos.

Dormías,
tu corazón latía al compás del mío,
tu lacio cabello acariciaba mi hombro,
tus manos reposaban en mi seno,
tus labios, entreabiertos, invitaban
al beso.

Soñabas,
recreando, quizá, el amor que gozamos
en la noche que ya se extinguía.
En tanto tú soñabas, yo velaba,
y en la penumbra de la habitación
comenzaba a perfilarse la luz
de la mañana.


© María José Rubiera