viernes, 4 de noviembre de 2011

Tu alma

Tu boca busca mi boca;
mi mirada, tu mirada,
y en ella veo asomarse
la hermosura de tu alma.
Tan bella tienes el alma
que lirios, rosas, orquídeas
lotos y nenúfares
compiten por emularla.

Cuando te llegue el momento
de abandonar la corpórea morada
y habitar en los luceros,
al ver la pureza de tu alma,
los dioses acordarán
enviarte de regreso
en forma de mariposa:
de mariposa monarca,
por ser el ejemplar más precioso
que puede simbolizarla.

Y una vez más tu alma
morará sobre la Tierra
en su cualidad alada,
y surcara bosques, ríos y valles
y reposará las alas
sobre el trenzado ramaje
de abedules, tejos y hayas,
sobre jacintos azules
y coloridas guirnaldas.
Y besará flor tras flor
y libará de sus mieles,
de las mieles del amor.


© María José Rubiera