martes, 1 de noviembre de 2011

Alfa, zeta, delta...

Entre la vigilia y el sueño,
entre despierta y dormida,
noto tu cálido aliento
alborotando mi pelo
cual serena aura marina.
Siento tus húmedos besos:
besos con sabor a guinda,
salvia, hierbabuena y romero;
anís, canela, vainilla,
jengibre, mirra y eneldo...

Cuando me domina el sueño
y mi espíritu se ausenta
en busca de las estrellas
y, promiscuo, mi cerebro
fluctúa entre alfa, zeta, delta...,
a tu influjo me someto.

Cuando entregada al ensueño
mi alma errática transita
por los confines del cielo,
me sumo en la vorágine
de tus fogosos anhelos
y a tus propósitos cedo.

© María José Rubiera