martes, 15 de noviembre de 2011

Te amo

Tantos fueron los momentos
en que inquiriste: "¿Me amas?",
y permanecí en silencio
rehuyendo la mirada...

Bien por temor a perderte,
bien por obstinado orgullo
no pude exteriorizar
el amor que te profeso,
sólo pude confesarlo
a un anodino cuaderno
que a fuerza de tanto usarlo
se volvió amarillo y viejo.

Pero hoy, sin más dilación,
responderé a la pregunta
formulada tantas veces
y que al no obtener respuesta
se fue diluyendo en el éter,
expresaré el sentimiento
que como ascua me quema
y me consume por dentro:

Te amo,
como nunca a nadie he amado
y lucharé, si es preciso,
contra dragones de fuego
con tal de que estés conmigo.

© María José Rubiera