sábado, 29 de octubre de 2011

Viejo roble

Viejo roble:
En esta tarde de otoño,
ambarina, luminosa,
quiero sentarme en tu base
y observar a las hormigas
que laboriosas se afanan
en procurarse viandas.
Ver las celosías perfectas
que tricotan las arañas,
a las presumidas hojas
que se contonean y vuelan
creyendo ser mariposas.

Quiero abrazarme a tu tronco
viril y majestuoso
y al amparo de tu copa
quiero hacerte confidente
de mis luces y mis sombras,
y que a tu vez me relates
la historia de los amantes
que jurando amor eterno
grabaron dos corazones
en tu corporeidad leñosa.

© María José Rubiera