lunes, 24 de octubre de 2011

Algunas veces...

Algunas veces,
me tiendo sobre la yerba 
y veo las nubes correr...
Veo bosquejarse en ellas
la imagen de hermosos navíos
sin timón ni timonel,
veo borreguitos albinos
y casitas de papel
y duendecillos con cuernos
y gatos con cascabel.

Algunas veces,
tendida sobre la yerba,
veo las nubes pasar
y no reprimo el impulso
de ponerme a recitar...
Por activa y por pasiva
recito modos y tiempos
del precioso verbo amar,
y la tarde me transcurre recitando:
amar, amado, amando...

Algunas veces,
me acuesto sobre la yerba
y veo las nubes correr
y me embarga la ilusión
de ir corriendo tras ellas,
y retorno a la inocencia
y a mis juegos con cometas...,
a la perdida niñez.
Y livianas se me hacen las horas
y llega el anochecer.

© María José Rubiera