jueves, 13 de octubre de 2011

Por eso

Cuanto comienza, termina,
porque es ley universal
y no queda sino acatarla...
Aunque comience de nuevo,
no conservará la forma inicial,
ya no tendrá el mismo aspecto.

Por eso quiero continuar amándote,
porque quiero conservar tu imagen
tal como la veo ahora...
¡Por eso!
Porque quiero amarte según eres:
bello por fuera y por dentro.
Porque no quiero perderte
en la bruma del olvido,
en la sombra perniciosa
de un pasado que no vuelve.

Te amaré con constancia.
Te amaré...,
mañana, tarde, noche y madrugada.
Te amaré mientras aliente,
te adoraré mientras viva
y más allá de la muerte.

Nada es perpetuo..., ¡nada!,
salvo este amor que me fluye
por la venas, por las recónditas
entrañas.

© María José Rubiera