martes, 11 de octubre de 2011

Leyenda de un beso

 ¡Shhh...!
No hagamos derroche de palabras,
amémonos en silencio
que es como mejor se ama.
Así, pues, silenciemos los labios
con un beso, y evitemos decir nada.

 Un beso...
Según reza un milenario manuscrito
la vida comenzó con un beso,
pero quizá no sea sino leyenda.
¿Quieres que te la narre, amor? ¿Sí...?
Acomódate y préstame atención:

 Hete aquí que el astro rey,
prendado de la Tierra,
la iluminó con sus rayos
y la caldeó con su aliento...
Y queriendo fecundarla convocó
a los genios del viento y de la lluvia
y haciéndolos partícipes de sus cuitas
les confesó su gran deseo,
rogándoles le prestaran ayuda.

 El viento, portando la semilla,
la sembró en el útero de Gea;
la lluvia, desprendiéndose de las nubes,
procedió a humedecerla.
El Sol depositó un beso de fuego
sobre la faz de su amada...,
sólo un beso y, ¡oh, milagro!,
la Tierra fue fecundada.


© María José Rubiera