martes, 18 de octubre de 2011

Cómplices

No tengas celos...
¿Acaso podría sentir por otro
el amor que por ti siento,
acaso podría entregarle cuanto te entrego...?

A nadie amaré como te amo,
te amaré hoy mañana y siempre
aunque tenga que nadar contra corriente
y someterme al bamboleo del viento.

Somos privilegiados:
sólo tu alma y mi alma, sólo tú y yo
develamos el misterio del amor...,
tú, yo y escasos afortunados.

El amor...
Ese amor por los poetas ensalzado,
revelado a la minoría,
a los profanos velado.

Somos afortunados:
gozamos del privilegio de amarnos,
de compartir los anhelos,
de ser cómplices de sueños.

© María José Rubiera