miércoles, 21 de septiembre de 2011

A solas

Nos amaremos, a solas,
sin rendir cuentas a nadie,
sin testigos indiscretos.
Tú, yo y nuestra historia,
y si acaso las estrellas
que alumbran el vasto cielo.

Consumaremos, a solas,
el sagrado sacramento,
rociando el alma con besos.
A solas:
tú, yo y si acaso la rosa
que en el búcaro reposa.
A solas con el silencio
que acalla el silbo del cierzo.

© María José Rubiera