viernes, 23 de septiembre de 2011

Remembranza

No suelo rememorar el pasado
porque prefiero vivir el presente,
pero algunas veces, sin pretenderlo,
evoco cómo éramos antaño,
cuando juntos iniciamos la andadura
y la ternura primaba en nuestras vidas.
Recuerdo aquel mundo creado por ambos,
aquel universo hecho a la medida
en que todo era causa de regocijo
y al unísono sonaban nuestras risas.

Cuando a dúo cantábamos baladas
y mi voz de adolescente
se asemejaba al cloqueo de una gallina,
y prorrumpíamos en carcajadas.
Cuando nos enojábamos por naderías
y la terquedad nos impedía hablarnos
hasta pasadas unas horas
y una vez reconciliados
gozábamos uno del otro
más que nunca, sin medida.

Recuerdo cuando me susurrabas al oído:
"¡Te amo, te amo, te amo, te amo...,
eres mi musa, lo que más ansío!"
Y me mecías en tus brazos,
colmándome de caricias,
y me besabas y a mi vez te besaba
y me entregaba sin reservas,
declarando lo mucho que te amaba
y cuánto significabas en mi vida,
y nuestras almas, en una sola fundidas,
de la crátera del amor bebían.

© María José Rubiera