lunes, 26 de septiembre de 2011

Dónde...

Cuando el fragor del dragón se desvanezca
y el ceniciento manantial se apacigüe
y los valles el manto herbáceo muden
en otro inerte.

Cuando las aves extravíen el rumbo
y se extinga la luz de las luciérnagas
y el verdor de los maizales se troque
en densa niebla.

Cuando los vastos bosques se calcinen
y se ennegrezca el carmín de las flores
y su sutil fragancia en la estratosfera
se enrarezca.

Cuando se deseque el caudal fluvial
y la masa salada se torne en limo 
y, tenebroso, el planeta retrograde
a la era primigenia.

¿Dónde nos hallaremos, amor mío...?


© María José Rubiera