martes, 6 de septiembre de 2011

La sirena ya no canta

La sirena ya no canta...
La sedujo un marinero:
cautiva quedó en sus redes,
apresada en su mirada.

Entre aparejos, varada,
vive sin vivir, muriendo...
La sirena ya no canta,
sino que llora en silencio.

Y las lágrimas vertidas
se adentran en el océano
y el piélago aguamarina
se va tiñendo de negro.

La sirena ya no canta...
Las aguas visten de luto
y la hechizada hechicera
se enfunda el véster de duelo.

© María José Rubiera