miércoles, 28 de septiembre de 2011

Estopa y fuego

Larga se me hace tu ausencia,
interminables las horas
que en el ébano nocturno
me van transcurriendo en vela.
Necesito besarte..., ahora,
no esperes a que amanezca,
no aguardes a que la noche
pase el testigo a la aurora.

Una y mil veces reniego
de mi porfía en amarte,
mas siempre sucumbo al deseo
de tenerte entre mis brazos,
de cobijarme en tu seno,
aun sabiendo que a tu lado
soy como metal maleable,
soy estopa y tú..., tú eres fuego.

Eres sustancia opiácea:
Me has hecho adicta a tu cuerpo,
a la seda de tus manos,
al ónice de tus ojos,
al incienso de tus labios,
al sándalo de tus besos...

© María José Rubiera