viernes, 8 de julio de 2011

Y con él se fue su alma...

En su torre de marfil,
donde enclaustrada se hallaba,
una preciosa doncella
al céfiro recitaba:

"Dime, estrella matutina,
¿has visto a mi amor pasar...?
Ha tiempo se fue hacia el Norte,
para nunca regresar.

Gnomos, sílfides, ondinas,
¿sabéis qué fue de su vida...?
Ha tiempo se fue a la braña,
y con él se fue mi alma.

Decidme, hermosas valkirias,
¿sabéis si aún vive mi amor...?
Ha tiempo se fue a la guerra,
y nunca más regresó.

Sin tener noticias suyas,
los años me van pasando
y se consume mi vida,
mi vida se va agostando..."

© María José Rubiera