domingo, 17 de julio de 2011

Reflexiones

La Luna luce especial:
rojiza, extraña..., siniestra
y su arrebol evidencia
irritación manifiesta,
como si hastiada estuviera
de la cotidianeidad,
de la insufrible rutina:
gravosa monotonía
que la existencia socava,
propiciando la muerte del alma.

La Luna luce airada..., bermeja,
y su enojo me incita a reflexionar
sobre la inicua realidad,
la cual intentamos paliar
concibiendo ilusorios sueños,
edificando alienadas quimeras,
llenándola de palabras
ficticias, insulsas, inanes..., huecas.

© María José Rubiera