lunes, 25 de julio de 2011

La magia del instante

La tarde va decayendo,
evidenciando la noche.
Sobre el celeste tapiz,
el claroscuro se cierne
difuminando el añil,
dándole un nuevo matiz.
Venus brilla en el poniente
con fulgurante derroche...
La mar, del cielo reflejo,
luce cual pulido espejo,
atrayendo a los luceros
para anegarlos de besos.

Y en la magia del instante
se me agolpan los recuerdos
de otro similar momento,
no muy distante en el tiempo:
Tus labios, estremecidos,
se posaron en los míos,
nuestras almas se fundieron
formando un único cuerpo...
Nos entregamos sin prisa,
cediendo el paso al silencio
para que el amor fluyera
sin ponerle cortapisas.

© María José Rubiera