miércoles, 22 de junio de 2011

Noche estival

La noche expandía aromas
diamantinos, excitantes,
elaborados por diosas
y hechiceras exultantes.

Y me hiciste una diadema
de espliego, jazmín y rosas,
y me nombraste tu reina:
reina de las mariposas.

La Luna se engalanaba
con un nácar especial,
y un lucero se adornaba
con el veste estival.

Y tus versos... ¡Ay, tus versos!,
rimados en madrigales,
se me figuraban besos
robados en los trigales.

© María José Rubiera