viernes, 24 de junio de 2011

Para entonces...

Con el correr de los años,
subiremos la pendiente
echándole a la existencia redaños.
Y en las dunas del olvido
nuestro amor será enterrado.

El amor que hemos gozado,
en la arena yacerá soterrado.
Tan sólo de cuando en cuando
recordaremos haberlo vivido,
mas será recuerdo baldío.

Es probable que añoremos
aquel amor extinguido.
Mas..., para entonces, cariño,
nuestro amor ya será sombra
extraviada en la memoria.

© María José Rubiera