viernes, 10 de junio de 2011

Al filo de la medianoche

Al filo de la hora bruja
me encaminé hacia la playa,
llevando por compañeras
las estrellas argentadas.

También tú me acompañabas;
siempre te llevo conmigo
adondequiera que vaya:
impreso te llevo en el alma.

De tal suerte estás conmigo,
tan dentro de mí te tengo,
que hasta en el soplo del viento
creo reconocer tu aliento.

Moras en mi pensamiento;
en cada momento, te siento:
en el susurrar nocturno,
en las voces del silencio.

© María José Rubiera