miércoles, 20 de abril de 2011

Sensaciones

Me desperté al manifestarse el alba,
cuando la incipiente aurora
indiscreta se filtraba
a través de una rendija
descuidada en la ventana.

La brisa me acarició la cara,
y en el ambiente flotaba
un aroma de artemisa;
y a diferencia de otras mañanas,
me noté extraña..., distinta.

Me invadió una sensación especial,
incognoscible, inaprehensible,
inefable..., imposible de explicar:
¿Tal vez una vivencia espiritual?,
¿un integrarse en el fluir universal...?

© María José Rubiera